Credo



Creo en las manos de mamá y en las de papá, en su esfuerzo cotidiano, desde siempre. En los valores que me dejan. En la palabra. En la memoria de mi abuela, el puchero, los buñuelos y el té con leche. En mis hermanos y en nuestra infancia. En la búsqueda incesante de lo que quiero. En encontrarlo. En las lágrimas, que no son pocas. En la terapia, algunas pocas veces. En los veranos marplatenses con familia. En Santa Fe, sus parajes y en Santiago del Estero. En el atardecer de Granada, desde la Alhambra. En la soledad, cuando hace falta. En el amor, cuando habita. En el desamor, porque enseña. En Martín, a cada paso, en su abrazo a tiempo. En los proyectos realizados y en lo que nos faltan. En Montevideo y en su Ciudad Vieja en el invierno. En el mar de Aguas Dulces: en ese mar, yo creo. En sentir descalza la arena. En los mates y en las buenas compañías. En la carcajada desmedida y en los besos. En todo eso, yo creo.

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